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“EL Taller Empretec es un sacudón que podés aprovechar para sacarte de encima lo que no te sirve”
Ludmila Losi, es una economista santafecina de 30 años, que junto a su novio y cuñado, son dueños de Friselina Esperanza, una fábrica de bolsas ecológicas que apostó a la innovación en su proceso productivo. Aquí, nos cuenta cómo se animó a volverse emprendedora y por qué es un camino de ida.



Contános un poco de qué trata tu emprendimiento y ¿Cómo surgió la idea del mismo?

Friselina Esperanza es una fábrica de bolsas ecológicas y packaging a medida que surge a partir de varios emprendimientos de productos de mi cuñado, Lucas Lissi.  Me incorporo al equipo cuando Lucas, pide ayuda a Jonatán Lissi- su hermano y mi pareja-  y a mí para desarrollar un proyecto más ambicioso, que implicaba invertir en equipamiento para aumentar la escala productiva, automatizando buena parte del proceso productivo. Una alternativa era importar este equipamiento, pero elegimos otro camino que fue el diseñar una máquina a nuestra medida, a partir de una idea de Lucas.

Empezamos a estudiar cosas que habíamos visto de manera teórica porque Jonatán y yo provenimos de las Ciencias Económicas y, en mi caso, me desempeño en la cátedra de Desarrollo Económico de la universidad. Entonces, era pasar de estudiar el desarrollo a hacer el desarrollo. Y además, nos sentimos convocados por el significado que tenía el proyecto, no sólo a nivel familiar sino porque nos daba la oportunidad de trabajar en temas que son importantes para nosotros. Por un lado, la posibilidad de innovar desarrollando el equipamiento no suele presentarse. Innovar sustituyendo importaciones que es, justamente, no sólo lo que estudiamos sino lo que tratamos de transmitir desde nuestra profesión. Y por otro lado, no menos importante, estábamos hablando de un tipo de emprendimiento con una fuerte carga de responsabilidad social y ambiental. Ambos tenemos en común experiencias laborales muy movilizantes en temas ambientales que siempre habíamos querido retomar.

Hasta ese momento nunca me había visto como alguien que podía animarse a emprender. Tengo en mi familia a mi abuelo que es un gran ejemplo de un emprendedor y admiraba mucho a las personas que se animaban a tomar ese tipo de riesgos, como mi cuñado. Pero siempre pensé que no iba a poder con semejante desafío o que no tenía “eso” medio inexplicable que caracteriza al emprendedor, que estudié un montón cuando fui a la universidad.

Friselina Esperanza fue una gran oportunidad para mí, en un sentido mucho más amplio que el laboral y es el resultado de una confluencia de muchos factores donde yo pude aportar mis ideas pero, principalmente, es  producto del impulso de Lucas. Él no solo tuvo la idea que compartió con nosotros, sino que pasó a la acción, rápidamente, comprando una máquina para trabajar en su casa y probar. Eso, para mí, es invalorable.

 

¿Qué te impulsó a iniciarte en el camino emprendedor? 

Primero, la oportunidad que me ofrece mi cuñado de participar y asociarnos con él.  Y segundo, una situación muy personal, era que el modelo de trabajo en relación de dependencia que venía haciendo y que durante un montón de tiempo creí muy convencida que era lo que quería, ya no era compatible con mi nueva situación, ni era lo que deseaba para mi vida. Pero sin ninguna duda, el taller fue fundamental para decidir que en realidad yo quería emprender, aunque cuando me anoté iba con otra idea. Hoy me encuentro empezando un nuevo proyecto, además de seguir con Friselina Esperanza.

 

¿Cuáles son los obstáculos que se te presentaron o se te presentan?

 ¡No me alcanza el espacio de la entrevista para contar todos los obstáculos! Nos encontramos con muchas dificultades, externas como cambios en el escenario económico e internas como problemas de comunicación entre nosotros, cosas que no planificamos bien, errores que cometimos, inexperiencia en el manejo de un montón de situaciones complejas, entre algunos. Creo que son el tipo de obstáculos que tienen todos los proyectos. Pero lo más difícil de todo son los obstáculos que nos ponemos nosotros mismos. Eso lo aprendí en el taller, y si bien suena a libro de auto ayuda y está re contra dicho ¡Es re contra verdad! Y me tocó verlo, repetidamente, en más de un ejercicio que hicimos, fue como un golpe de realidad. Uno de esos obstáculos es la frustración que uno siente cuando las cosas no salen como las planeó o se las imaginó. Y, a veces, puede significar abandonar un proyecto que está buenísimo, pero en el que cometimos errores con los que nos resulta muy difícil convivir y seguir adelante. No es tan fácil como suena eso de "aprender de los errores" y no quedarte enredado pensando en lo que hubiese sido si tal o cual cosa no hubiese pasado.

 

¿Qué aptitudes no pueden faltar en un emprendedor?

 Antes del Taller hubiese contestado una cosa y ahora estoy empezando a pensar de otra manera. Antes te hubiese dicho que tenías que nacer con un cierto instinto para ver soluciones donde otros ven problemas. Pensaba que tenías que tener esa capacidad de tener una idea fantástica y perfecta que otro no tuvo, que en mi campo de estudio van desde conceptos como el nicho de mercado, el "animal spirit", el empresario innovador, entre otros. No es que no sea importante, pero ser emprendedor no es necesariamente inventar algo nuevo para hacer un montón de dinero. Lo que no puede faltar es querer esto y responsabilizarse por el paquete completo, con lo bueno y lo malo. El resto, creo que se puede aprender y practicar. Por ejemplo, algo fundamental como la perseverancia es una aptitud que, si queremos, si aprende y se practica. También, la capacidad de "recalcular" (o aprender de los errores) para no ser un “cabeza dura”, nos permite cierta flexibilidad, indispensable para el emprendedor, porque las cosas van cambiando con el tiempo y con nuestras acciones. No sé si todos tenemos un emprendedor adentro, pero después del Taller empecé a ver de otra manera, muchas  personas que conozco. A veces, el emprender no tiene solo que ver con un trabajo o una idea de negocio, el objetivo puede ser algo mucho más personal y lo que no puede faltar es quererlo y hacernos cargo de eso, cada día.

 

¿Te pareció útil participar del Taller Empretec?

 A mí me resultó no sólo útil en sentido estricto de la palabra, sino que fue una instancia de trabajo sumamente intensa y movilizante. Es como un "sacudón”. Podés aprovechar la sacudida para sacarte de encima todo lo que no te sirve o podés quedar medio mareado. Pero, si uno está predispuesto,  te brindan todas las herramientas para que puedas “sacarle el jugo” durante y después del Taller.

 

¿Hubo algunos de los comportamientos que te resultaron más eficaces para tu situación?

 Sí, sobre todo el tener en cuenta que todo comportamiento tiene "su lado oscuro" si no encontrás un balance y las combinaciones adecuadas. En mi caso particular, la persistencia como comportamiento a desarrollar me sirvió mucho. El comportamiento que se resume en "autonomía y autoconfianza" era el que menos pensaba que iba a poder trabajar durante el curso, ya de entrada cuando lo leí ni me generé expectativas (de entrada me puse yo sola el obstáculo) y fue el que más me sorprendió de mi misma a través de las diferentes actividades a las que nos enfrentaron. Creo que para mí hay un antes y un después del Taller en esos aspectos. No creo que me lo pueda olvidar nunca, o por lo menos ¡Eso espero!

 

A partir de pasar por el Taller, hubo cambios en tu emprendimiento o considerás que va a haber en un futuro próximo? ¿Y a nivel personal?

 Sin dudas, hoy estoy emprendiendo un proyecto nuevo que es complejo en muchos niveles,  pero -como aprendí en el Taller- estoy tomando el desafío y la oportunidad. No se me ocurre que estos temas no impacten a nivel personal, porque son comportamientos que si practicás en un trabajo o un emprendimiento personal, indefectiblemente, repetís en otros aspectos de tu vida porque pasan a formar parte de uno. Si no, creo que es porque no los aprehendiste.

 

¿Recomendaría este Taller? ¿Por qué?

 Sí, ya se lo recomendé a un montón de personas que se están enfrentando a distintos tipo de emprendimientos. ¡Sobre todo a mis socios!

 

Y a la hora de dar consejos motivadores para otros ¿Cuáles serían tus recomendaciones?

 No sé si yo puedo dar consejos motivadores, pero si podría decir que si tienen al menos una duda chiquita sobre si emprender o no, es porque algo hay y que el Taller los puede ayudar a decidirse.

Y por otro lado, pensando en lo que significó para mí, es que SE PUEDE. Que la mayoría de los "pero" son obstáculos que nos ponemos nosotros solos y sin ayuda de nadie. Que es difícil, pero que tener socios es lo que yo recomendaría para sortear esos obstáculos con los que no hay forma, ni plan, ni sistema que te los evite y hasta a veces, mirando en retrospectiva, son lo mejor que te pude pasar. Creo que es más difícil  hacer algo que no te gusta y/o que no tiene que ver con vos. Al menos en mi caso, me di cuenta que es una necesidad importante. Así que acá estoy, intentando hacer algo propio y con significado personal.




 
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